Emotiva y llena de reminiscencias mexicanas que llegaron al llanto con la ejecución de "Paloma negra", se presentó anoche aquí la intérprete mexicano-estadunidense, Lila Downs, para conquistar a cientos de personas que abarrotaron el Club Soda.
La cantante de padre estadounidense y madre oaxaqueña ofreció una velada redonda, con lo mejor de su repertorio y una conexión especial con el público, buena parte de él latino, que estalló en euforia y aplausos desde las primeras notas.
Acompañada por una banda de virtuosos en todos los instrumentos, Downs hizo gala de voz y estilo; de talento y presencia en un escenario al que supo "incendiar" desde el inicio, cuando las notas de "Black magic woman" y el sonido al más puro estilo de Carlos Santana llamaron poderosamente la atención de la concurrencia, apretujada en el breve espacio del centro nocturno que la recibió.
Un juego de luces que confluyó al centro del escenario en un círculo donde se proyectaron imágenes relacionadas con los temas, y la propia intervención de la Downs en escena, enriqueció el performance que fue hacia todas las direcciones, visitando géneros, creando mezclas interesantes, llenas de influencias del latin jazz; mexicanas (son, cumbia, norteñas), porteñas, andinas y hasta árabes.
"Agua de rosas" bajó la intensidad del primer momento, pero se volvió a elevar con "Yo envidio al viento" y "Los pollos", un son veracruzano que arrancó un anónimo "¡Viva México!".
Para entonces ya habían sonado juntas diferentes guitarras, el saxofón y la flauta, con el cajón, las percusiones y más, instrumentos con los que también pidió "Justicia", tema que habla del sueño compartido que no tiene nacionalidad o status.
Luego vendría "Tiempo de luz", con la que recordó a Mercedes Sosa y su sonido andino, acentuado por el cajón; "Ojos de culebra" -como se llamó su espectáculo- y "Silent thunder", que hicieron al público corear algunas letras y contonearse a diferentes ritmos, y aunque no en todos los casos eran letras conocidas de cada uno de los presentes, igual provocaron el alboroto.
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