Luego de dos semanas de tensión y malas caras tras confirmar su divorcio y luego de 14 años de matrimonio, Lucero y Mijares fueron a echarle porras a su hijo Manuelito (de 9 años), y estaban tan emocionados que en un descuido se cayeron de las sillas en las que estaban sentados y terminaron a carcajadas.
Todo sucedió porque Mijares se apasionó y hasta discutió con el árbitro; antes del juego le llamaron la atención, pero al empezar el partido volvió la intensidad.
Poco a poco se fue prendiendo más, hasta que en un arranque volteó la silla y se llevó al suelo a su ex entre risas.
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