A los humanos nos gusta levantar de vez en cuando la mirada y contemplar la bóveda celeste.
Poetas, niños y todo aquel que haya estado enamorado, seguro ha podido encontrar en el azul del cielo y sus nubes un maravilloso lugar para recrear la vista.
Y, todos lo sabemos, las nubes por sí mismas constituyen ya un gran espectáculo. No sólo son hermosas sino que es posible divertirse con ellas y jugar a encontrarles forma.
Por ejemplo, ¿qué te parece esta nube con forma de ‘cara’ en medio de una tormenta en Nuevo Brunswick, Canadá? ¿Puedes distinguirla?
A este rostro formado por microscópicas gotas de agua o cristales de nieve, únicamente le falta comenzar a hablar.
¡Sorprendente!